Dicen que lo último que muere es la esperanza, y así sucedió con la madre de Brandon Giovani, un adolescente de 13 años de edad que desapareció tras el accidente del metro en la estación Olivo de la Línea-12.

El iba con su padre, incluso llamó a mamá para decirle que cenarían juntos, ya sólo faltaban minutos para que arribaran pues estaban en la estación Periférico, así lo narró la mamá mientras aportaba datos para la búsqueda de su hijo.

A sú esposo ya lo había encontrado en un hospital, lo habían llevado al Hospital General del Balbuena.

Ante la búsqueda la Fiscalía capitalina emitió una ficha, pero no había información del paradero.

Fueron al menos 20 horas de infierno lo que vivió esta madre de familia, que la tarde noche de este martes finalmente identificó el cuerpo de su hijo entre un grupo de cuerpos de personas que perdieron la vida en este accidente.

Al final la fiscalía ha confirmado que el cuerpo del joven fue encontrado en la Coordinación Territorial de la Fiscalía en Iztapalapa.

Una historia que no ha terminado, aun faltan las largas horas del funeral, un adiós que nadie quisiera vivir, mientras las autoridades dudan en hacer que rueden cabezas por este incidente que cobró la vida 24 personas entre adultos y menores, además de varias decenas de heridos.

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