CONCEPCIÓN OCÁDIZ | ecoshidalgo.com

Con este día de Pentecostés (siete semanas después del Domingo de Pascua) ya son dos años sin peregrinaciones sólo homilías (derivado de la pandemia por COVID19) fecha en que se recuerda al Santo Patrono del municipio.

Distintos gremios como trabajadores de la alcaldía, campesinos, transportistas, estudiantes, comerciantes, artesanos, obreros, pulqueros y exferrocarrileros entre otros vecinos de localidades, no olvidaron celebrar al Señor de Singuilucan.

En otros años la fiesta congregaba a miles de personas que acudían a conocer o bien, agradecer los milagros.

Durante el sábado y domingo la Asociación de productores de maguey Ometoxtloctli. S de R L M ofrecieron derivados de esta planta, siendo el esencial el pulque, bebida que se produce en este municipio.

Curados, destilados, jarabe de agave, pollos y esquites “empulcados”, salsas y mixiotes entre otros productos se comercializaron.

Además se realizaron eventos culturales así como degustación gastronómica y se ofrecieron artesanías con el fin de que la gente conozca las actividades que se realizan para rescatar las maravillas del maguey.

LA HISTORIAL RELIGIOSA

La Parroquia de Singuilucan fue arreglada para venerar al Santo Patrono del municipio.

Hay hechos “notabilísimos” que dieron fama al Cristo que se venera en dicho sitio, citan los habitantes del lugar.

El primero de ellos relata, según testimonios localizados en los archivo de la iglesia, que el día 6 de abril de 1651, Jueves Santo, al ser llevado el Cristo en procesión, se desprendió de la cruz y comenzó a sudar abundantemente, hecho que se repitió al día siguiente.

El Segundo suceso cuenta que en los inicios del Siglo XVII, ocurrió una penosa inundación en las minas de Pachuca, por lo que los mineros fueron a rogarle al Señor de Singuilucan que terminara con tal calamidad.

FOTO INAH

Y como agradecimiento construyeron una cruz ochavada de madera incrustada con hueso y nácar que deriva de sustituir a la que ostentaba el Cristo.

Después de tomar las medidas, el Cristo se había alargado, volvieron a medir la cruz y al colocarla nuevamente, ahora en la mano derecha, se dieron cuenta de que había acortado, insistieron una tercera y una cuarta vez, pero como siempre ocurría lo mismo, llegaron a la conclusión de que el Señor no deseaba que su cruz fuera cambiada.

Por lo anterior se le dejó la primitiva y se depositó la nueva en la sacristía como prueba del milagro acontecido.

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