Ante el retorno escolar voluntario o el laboral es indispensable el cuidado de la salud mental para evitar conductas vinculadas a la depresión y la ansiedad, o atenuarlas en caso de haberlas desarrollado durante el confinamiento por la pandemia, advirtió la doctora Diana Patricia Guízar Sánchez, psiquiatra y profesora del Departamento de Fisiología y Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM.

Al respecto, refirió la 74 Reunión Anual de Salud Pública, en donde se conoció que mediante un sondeo realizado por la Secretaría de Salud, la Facultad de Psicología y el Instituto Nacional de Psiquiatría Dr. Ramón de la Fuente Muñiz en torno a la pandemia, se reveló que durante el encierro en el país aumentaron en 25 por ciento los casos de violencia intrafamiliar; 19 por ciento, los trastornos depresivos; 12 por ciento, el consumo de sustancias, y 5.5 por ciento las autolesiones y conductas suicidas.

La recomendación general para esta reintegración es mantener una sana alimentación, conservar la convivencia familiar, realizar actividad física, hacer ejercicios de relajación, desplegar actividades gratificantes, así como un descanso adecuado, lo que ayudará a liberar un estado de ansiedad, provocado por el encierro o el regreso a las labores fuera de casa, dijo Guízar Sánchez.

Al respecto, reconoció que a los seres humanos les cuesta trabajo modificar rutinas y, si éstas van a cambiar, tiene que ser de manera paulatina, condición que se debe propiciar en este regreso a las actividades.

El confinamiento no ocurrió en forma gradual y prácticamente fue de un día para otro, lo que llevó en muchos casos a que niños/as, adolescentes y adultos experimentaran ansiedad. Incluso, se registraron casos de Covid psicológico, porque algunos síntomas de la enfermedad como dificultad para respirar, taquicardias y mareos, también son característicos de la ansiedad, indicó la especialista.

Otra condición común desarrollado en este periodo fue el trastorno por estrés postraumático, que antes se consideraba una vertiente de la ansiedad, pero hoy en día se analiza por separado. Se manifiesta con síntomas como irritabilidad, pesadillas, dificultad de concentración y alerta constante.

Este estado de alerta junto con las modificaciones en hábitos alimentarios y de sueño, advirtió Guízar Sánchez, genera predisposición para el inicio de ciertas enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión arterial y problemas digestivos, que es, dijo, lo que se ha visto en el encierro. Se rebasaron horarios laborables y hubo una exposición a largos periodos a medios electrónicos, algo que provocó alteraciones.

Sin embargo, este estrés postraumático puede mantenerse en el regreso a las actividades porque se trata de una ansiedad anticipatoria a lo que vendrá; cobra importancia la incertidumbre porque se desconoce en qué condiciones se hará esta reintegración.

De las recomendaciones que hace la doctora Guízar Sánchez para que las personas superen el miedo a abrir su núcleo de contacto al regresar a sus centros de trabajo y de enseñanza es comprender que habrá un cambio y es necesario adaptarse.

“En la actualidad, se conoce mucho más de la enfermedad, sobre todo saber que el contagio es a través de la respiración, y si las personas atienden esas medidas de protección y acuden a la vacunación, aumentarán su protección”, apuntó.

A la lista de recomendaciones, la investigadora agregó dosificar la información para evitar aumentar la ansiedad, uno de los planteamientos que hicieron los expertos en los primeros meses del confinamiento.

Para enfrentar mejor manera el proceso, la sugerencia es que a nivel directivo se ofrezca información, es decir, un protocolo, para que se den a conocer cómo serán las condiciones de trabajo y las indicaciones que se deberán atender, lo que ayudará a reducir la incertidumbre y disminuir la ansiedad de trabajadores, docentes y estudiantes; diseñar una estrategia para que el regreso sea paulatino y escalonado.

La especialista en psiquiatría infantil y en adolescencia, sugirió animar a niños y adolescentes a pensar en otras formas de establecer vínculos y seguir conectados pese a la distancia física con sus amigos y sus maestros. Tranquilizarlos, hablarles de las medidas de seguridad establecidas para cuidar la salud de los estudiantes y los profesores, y recordarles que ellos también pueden ayudar a impedir la transmisión.

Como médica psiquiatra expuso que, si una persona siente que la ansiedad lo sobrepasa y consume alcohol o medicamentos para conciliar el sueño, es necesario que pida ayuda psicológica y lo haga a tiempo porque de lo contrario está en riesgo de avanzar a estados graves.

“La ansiedad y la depresión afectan el sistema inmune. Si se quiere fortalecerlo hay que buscar la atención; una vía es la terapia psicológica o de un medicamento correctamente prescrito”.

Sobre los casos graves, Guízar Sánchez refirió que durante esta pandemia se han registrado intentos de suicidio, conductas de las que pudieron hacerse diagnósticos precisos o identificar cierta sintomatología, sobre todo cuando a la persona fue diagnosticada con Covid 19.

También hubo un incremento de las conductas obsesivas, reconoció la especialista de la UNAM. “Si bien es cierto que debemos ser ordenados y seguir lineamientos de higiene y distancia, ha habido casos que derivaron en comportamientos obsesivos cercanos a un trastorno respectivo”.

Una persona afectada con este tipo de condiciones puede llegar incluso a decidir no salir de casa por el estrés de contagiarse.

Guízar Sánchez detalló, en entrevista para la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México (SECTEI), que dentro de las condiciones mentales más graves fueron los intentos de suicidio, el trastorno obsesivo-compulsivo, muchos casos de ansiedad y depresión, pero también otros por cuestiones económicas y pérdida de empleo, acompañados por el incremento en el consumo de sustancias, principalmente de alcohol, así como la violencia intrafamiliar.

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